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Tierra Nómada

Los primeros días en Ulán Bator, la capital de Mongolia, dediqué el tiempo a recuperarme de una salmonella que traía desde Rusia. La doctora que me atendió tenía un nombre impronunciable, y en su primera visita a mi cuarto de hotel, mientras me tomaba la presión, me lo tradujo al inglés: Golden Flower. Entonces la miré de nuevo...

Viaje a la antigua capital imperial

El viajero que llega a Xi´an desde Beijing recupera la maravillosa sensación de mirar un cielo azul por encima de la ciudad, mucho menos contaminada que la capital de la República Popular China. Como el viajero ya se acostumbró a las dimensiones extraordinarias de Beijing piensa que Xi´an, la capital de la provincia de Shaanxi, mas pequeña y menos poblada, es una ciudad a una escala mas humana...

Alta en el cielo

Estoy en el pueblo de Patquía, 70 kilómetros al sur de la capital de La Rioja. Es la hora de la siesta y los únicos que la esquivan es una pareja que camina de la mano, arrastrando la suela de los zapatos por una calle de tierra. El aire está pesado, caliente. Una moto que pasa a toda velocidad por el asfalto de la ruta 27 rompe el silencio y también el hechizo de creerme caminando en el decorado de una película del Lejano Oeste mientras los actores descansan.

En ollas de cobre

Cuando para el Día del Periodista me dijeron que me iban a mandar una Fernández Ipa, de edición limitada, pensé en el momento en que abriría la heladera de mi casa y me serviría un vaso de la cerveza hecha con el lúpulo que habíamos cosechado con otros periodistas en la finca Patagonia, en la provincia de Río Negro, Argentina.

La ciudad invisible

La geografía de la Patagonia Austral es extraña. Allí, la Cordillera de los Andes hace maromas imposibles: a medida que se tuerce hacia el este, las costas se desgranan en islas y entre ellas los lagos, ríos y canales serpentean misteriosamente.Al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, en la bahía de Ushuaia, a orillas del Canal de Beagle, enseguida me acostumbro a estar rodeada por la cordillera, como si fuera un inmenso abrazo de tierra.

Transongoliano

Cedieron los retortijones. Sigo abrazando mis entrañas como si tuviera que contener al monstruo dormido. Me siento débil y el zarandeo del tren me da sueño. En el sopor de mi patético estado veo pasar las dachas de la campiña rusa a contramano. No tengo fuerza para ir por agua caliente hasta el samovar, al final del vagón.

Orcas vs lobitos

El cielo pregona un día de sol, diáfano como un cristal. En pocos minutos la marea alta bañará las playas de Punta Norte, en Península de Valdés, en el extremo nordeste de Chubut, propiciando un peculiar espectáculo: orca atrapa lobito marino en la orilla del mar. Es todo un suceso porque esta técnica inusual de caza ocurre únicamente aquí y en lugares remotos como la Antártida y la Isla Crozet en el océano Índico.

La Terrazas de Arroz en Yuanyang

Desde un mirador veo las Terrazas de Arroz: lucen un verde fosforescente y ascienden por las colinas como llevando una ofrenda a los dioses; cada tanto hay un caserío de piedra. Ariel busca el ángulo desde donde mejor se aprecia el paisaje y obtura la foto. Yo pienso: "Jamás había visto una escalera al cielo tan espectacular".

Parador soñado: Rayavadee

El cielo es una bolsa negra con agua a punto de rasgarse. El angosto camino de ladrillos, por donde el buggy del hotel Rayavadee me conduce a mi cabaña, trepa entre las plantas y flores ciclópeas. No hay luna ni estrellas; la luz ambarina proviene de lámparas colgadas de los árboles con brazos abiertos y las luciérnagas hacen chispas en el aire.

El sueño de un alquimista

Por la mañana las calles de San Petersburgo huelen a pan caliente y café recién molido. Los pintores se ubican en veredas y puentes para retratar una ciudad que parece una maqueta de iglesias y palacios color pastel. Decenas de mujeres con pañuelo en la cabeza entran en las iglesias para encender un bosque de velas en los altares. Así, con toda la calidez de su cotidianidad y un sol rotundo, me recibe la ciudad rusa que hasta hace un siglo todavía era la capital opulenta del imperio zarista.

Guardia bajo las estrellas

El 9 de julio de 1816 las Provincias Unidas del Río de la Plata proclamaron su indepen- dencia definitiva de España y de todo imperio extranjero. Pero la frontera norte de la Patria, la provincia de Salta, era un colador por don- de se filtraban las tropas realistas desde Lima. El enemigo quería avivar cualquier rescoldo de adhesión al rey Fernando VII, reconquistar la perla colonial amputada a la Corona.

Un día en un hutong

Hace cinco minutos yo era la confiada portadora de un papelito rosado donde llevaba anotada la dirección del hostel que había contratado por internet para mi estadía en Beijing, la capital de la República Poplular China. El papel está escrito no solo en mandarín sino también en pinyin -la transcripción fonética del chino- y en inglés

La Alhambra

Quizá la "primera impresión" más elocuente que puede darnos la Alhambra está en la colina de enfrente, cuando se la ve desde el Mirador San Nicolás, en la cúspide del barrio el Albaicín. Desde allí se ve a "la roja" –traducción al español de la voz árabe al-hamra— en la cumbre del cerro Sabika, con sus muros de adobe bermejo relumbrando como el fuego.

La Patagonia Azul

Al sobrevolar la provincia de Última Esperanza, la ventanilla del avión es un mirador celestial. La cordillera de los Andes se tuerce hacia el oeste y se sumerge en las frías costas del Pacífico sur. Alrededor de las montañas hay una enredadera de fiordos, canales, valles, lagos y glaciares. Azul en el cielo y en la tierra, la Patagonia chilena austral es un escándalo de azules. En algún lugar, en medio de esta geografía enmarañada, está el macizo del Paine, "azul" en la lengua de los Tehuelches.

Natural Mystic

En Costa Rica me recibe un aire tropical, digamos que fresco. Y yo que esperaba el sofocante calor del trópico. Tampoco contaba, mi imaginario sobre el Caribe, con la siguiente escena: los surfers apurándose hacia un mar con olas. La escena transcurre en el corazón de Puerto Viejo de Talamanca, un pueblo caribeño en el extremo sureste de Costa Rica. Allí mismo, el legendario bar Stanford es como un palco frente al mar para observar a los surfers en plena acción.

Iguazú y la selva

El río Iguazú nace en el sureste de Brasil. Avanza mil y pico de kilómetros hacia el oeste haciendo unas cuantas curvas y se junta con el río Paraná en la triple frontera. Hasta acá todo normal. Pero antes de llegar, apenas 23 kilómetros antes, el río que avanzaba ancho y manso se revira, hace una "U" extraordinaria y sucede una de las 7 maravillas naturales del mundo: las Cataratas del Iguazú. Las Cataratas del Iguazú son ese ancho y caudaloso río desfondándose de repente y cayendo a los abismos despedazado en 275 saltos. 

Ciudad gótica

El aeropuerto de Barcelona está concurrido. En minutos, un avión de Air Berlín sobrevolará el mar Mediterráneo y en media hora estaré en la ciudad de Palma, la capital de Mallorca, una de las Islas Baleares.Sé que los isleños hablan el mallorquín, un dialecto del catalán, tanto como el español. Me imagino que donde hubo una civilización islámica por tres siglos monumentos quedan y que la puntiaguda arquitectura gótica...

Bilbao

Estoy en el metro que abordé en el municipio de Berango con rumbo a la ciudad de Bilbao, la capital de la provincia vasca de Vizcaya. En algunos tramos, el "gusano" sube a la superficie y repta por la trocha que atraviesa los barrios del Gran Bilbao. Sé, porque lo veo en mi mapa, que a un lado están las colinas cantábricas y al otro lado, el mar, en el norte de España.

Dali y Dali

En el municipio de Dali, comarca de las minorías étnicas bai y yi, en la sureña provincia de Yunnan, China, hay un lago muy muy largo y angosto. Es el Lago Erhai. A su alrededor hay dos ciudades, la Dali moderna y la Dali antiqua, y muchos otros pueblos y adleas, y mercados al estilo asiático: atiborrados de gente y mercancías.

Esteros del Iberá

Será por la cantidad de espejos de agua o por los animales salvajes que se dejan ver de cerca, por los 120 kilómetros de lento camino de tierra que la alejan de la ciudad más cercana o porque en estos pagos correntinos, en el centro-norte de la provincia, el tiempo sucede sin prisa y todo se transforma al ritmo de los ciclos vitales. Sean cuales fueren las razones, los Esteros del Iberá parecen un mundo aparte donde no cuesta nada imaginar cómo era el mundo antes de que el hombre pisara la tierra.

All about Londres

Desde la explanada veo el Tower Bridge. De lejos, todo es noche menos los focos de luz. Visto así Londres parece un gran agujero negro con millones de soles que delinean las calles y avenidas, los pasadizos y escaleras, las cúpulas y los puentes, de una misteriosa ciudad. Hay una pareja de españoles a mi lado, apoyados sobre la misma balaustrada de piedra oscura. El puente se abre para dejar pasar un barco enorme.

La isla encantada

"Un soñador es aquel que solo encuentra su camino a la luz de la luna, y su castigo es que ve amanecer antes que el resto del mundo", dijo Leprechaun citando a Joyce. Aquella noche el cielo era un agujero negro sin astros a la vista; no había un alma en el Puente Liffey y las nuestras titilaban bajo la difusa claridad de unos faroles. Había otras luces que coloreaban los edificios y se reflejaban en el agua creando la ilusión de una aurora boreal.

El viaje de los siete colores

La Quebrada de Humahuaca es una rampa que asciende hacia el Altiplano; se eleva desde los 2.000 hasta los 3.000 metros de altura entre cerros con los colores del arcoiris y pueblos que conservan su impronta colonial e indígena como un tesoro. Durante las fiestas andinas, los ritos católicos se infiltran en ceremonias de origen remoto. Por las montañas caracolean caminos prehispánicos abiertos por los omaguacas hace más de siete siglos engarzando las profundas y coloridas quebradas colonizadas por cardones, y la exuberante selva que pavonea sus frondas por las faldas orientales de Jujuy.

El litoral desconocido

La estatua en homenaje al perro Fernando, revestida con venecitas de colores, está frente al umbral del centro cultural, el Fogón de los Arrieros, en la capital chaqueña. "En una guitarreada, si el perro movía la cola, el cantor era güeno; pero si gruñía, levantaba las orejas y campeaba pa´ juera, tuitos sabíamos que este otro la pifió", dice un paisano y se pone a recitar una coplas que Alberto Cortez compuso en honor al ilustre canino.